Más que música: vocación

Desde muy joven, Maite comenzó a componer y tocar guitarra—su compañera de vida—alrededor de los 11 años, en el entornos escolar y parroquial. Su música, profundamente arraigada en el Evangelio, es una invitación al encuentro con Dios, con canciones melódicas e íntimas pero también con una marcada vocación comunitaria y comprometida, incluyendo temas con mucho ritmo y elementos tanto del pop y folk.

Maite escribe canciones de amor y compromiso que brotan del encuentro con la Palabra de Dios y de la oración. Su único objetivo es facilitar el encuentro con Dios a otras personas componiendo canciones que nacen de la experiencia de Dios y que lleven a que todos le conozcan, le amen y le sigan más.

Trayectoria vital

Maestra, Licenciada en Comunicación Social y especializada en Ejercicios Espirituales ignacianos, Maite combina su pasión musical con una intensa labor educativa y pastoral. Ha sido productora en la editorial San Pablo entre 2003 y 2011, coordinando más de 150 discos y lanzando el portal de Música Cristiana. Durante varios años ha colaborado en el semanario Vida Nueva como responsable de la sección informativa dedicada a la Vida consagrada y la columna de crítica musical. Actualmente trabaja y acompaña a jóvenes en el Colegio Nuestra Señora del Recuerdo (Madrid), imparte charlas y talleres, colabora en plataformas digitales de evangelización, da y acompaña la experiencia de ejercicios espirituales de san Ignacio y recorre el país ofreciendo conciertos-oración.

En 2018 recibió el Premio Spera a la Mejor Artista Femenina, otorgado por la Conferencia Episcopal Española, así como el premio David al mejor album por su disco Teresa, alma de fuego. Ha sido pionera entre las mujeres en la música cristiana contemporánea en España, consolidándose como un referente esencial para coros parroquiales, movimientos eclesiales y celebraciones de fe.

Amando hasta el extremo:

un canto que impulsó su popularidad

Incluido en el álbum Amarás, este tema es sin duda el más reconocido de Maite López. Inspirado en el pasaje del lavatorio de los pies (Jn 13) y compuesto durante unos ejercicios espirituales refleja el amor incondicional de Dios y ha sido interpretado por múltiples coros y comunidades parroquiales, religiosas y movimientos de Iglesia, generando numerosas versiones en redes sociales y plataformas como YouTube. Es, sin duda, la canción que mejor define su espiritualidad, su vocación y su misión